viernes, febrero 27, 2009

Levantemos el corazón

En modo de presentación quisiera empezar a escribir explicando el nombre de éste blog y su objetivo. Empezaré por el nombre, que esencialmente viene del ordinario de la Misa, de la parte de la plegaria eucarística, en la que el pueblo de Dios dialoga con intensas palabras con el sacerdote , la mayoría de nosotros conocemos dicho diálogo, de igual manera me gustaría indicar dicho diálogo porque puede describir lo que quiero explicar acerca del por qué del nombre de éste blog:

C. El Señor esté con ustedes.
T. y con tu espíritu.

C. Levantemos el corazón.
T. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

C. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
T. Es justo y necesario.

Posteriormente viene el «Santo», pero me voy a detener en el diálogo pues es necesario para poder exponer mi reflexión. En la primera frase el sacerdote desea que Cristo esté con la asamblea, pero qué significa eso, en resumidas cuentas, es el deseo del sacerdote que el Señor nos acompañe, que esté presente en nuestro interior, que la presencia de su Espíritu de Amor esté en lo mas profundo de nosotros, que nos acompañe durante ese momento intenso que es la transubstanciación, donde el Señor se hace presente (ver CEC 1376 ) para darnos vida eterna (ver Juan 6,51-58). Luego la asamblea le desea lo mismo al sacerdote, quien es «alter Christus», es decir, otro Cristo, la persona elegida por Dios para poder consagrar el pan y el vino, y convertirlos en el Cuerpo y la Sangre de Cristo (ver CEC 1411 ). Posteriormente el sacerdote pronuncia éstas hermosas palabras, «Levantemos el corazón», ¡Sursum Corda!, una invitación a elevar nuestros corazones a lo alto, a la presencia del mismísimo Dios, entonces, se sobrecoge nuestro corazón. El Señor quiere un corazón quebrantado y humillado (ver Sal 50,3-6,18-19), mira en nuestro interior y posteriormente, en la comunión, nos dona la presencia de su espíritu en nosotros ¡La gracia!. Y es lo que nos toca vivir después de la comunión lo que hace que éstas palabras cobren sentido, pues una vez recibida la gracia, debemos vivir en presencia del Dios quien lo da todo, y en nuestra vida cotidiana nos motiva a decir «Señor, tenemos levantado el corazón a tu presencia bendita».

En la parte final del diálogo, el sacerdote invita a la asamblea a dar gracias a Dios, pues siempre tenemos que ser agradecidos por las bendiciones que Dios nos da. La asamblea responde, «es justo y necesario», y efectivamente es justo darle gracias al Señor, es justo porque Él es Dios y por amor entregó a su único Hijo, por el perdón de nuestros pecados y es necesario porque necesitamos dar gracias al Señor, que es el que nos nutre de su amor.

Finalmente, el objetivo del blog es poder compartir mi experiencia ante el Milagro que es la Eucaristía, además de ello informar todo lo que respecta a ella, noticias, historia, reflexiones y un largo etcétera, pues de la Eucaristía podemos decir mucho. Espero que puedan participar de ésta nueva experiencia. Que el Señor los bendiga.